Adicciones. Ludopatía, alcoholismo, drogadicción...

La adicción es un hábito de la persona que se deja dominar por el uso de alguna o algunas drogas tóxicas, o por la afición desmedida a ciertos juegos (ludopatía). Puede ser visto como un espacio que se crea, en el cual se obtiene "mágicamente" la sensación omnipotente del triunfo y del olvido, de autocomplacencia también.

Se la menciona como una compulsión, un descontrol de impulsos, lo mismo que puede suceder con el impulso de robar (cleptomanía) o quemar cosas (piromanía). Los niños juegan y dominan el mundo interior. El ludópata piensa que puede hacer lo mismo, pero con la diferencia que los padres limitadores y contenedores ya no están, y que la realidad ya no es puro juego.

De más está decir el deterioro que produce en distintos niveles, como el social, familiar, laboral, biológico y neuronal, con mayor impacto a futuro en los organismos en desarrollo. Hay diferentes expresiones y diversos deterioros, respectivamente sea el caso.

Hay frustración sobre frustración: Un alcanzar mágicamente algo que no está, una caída nueva en una nueva frustración, un nuevo vacío que lleva a un nuevo pseudo llenado. Y el círculo espiralado sigue su curso.

Ideas mágicas sobre el control de los números, el "pálpito", el "sueño", "ésta es la fija"... En un ludópata, a diferencia de un adicto, las señales pueden ser más difíciles de detectar, el deterioro físico no aparecer. Mientras tanto, se liquida hasta la casa. Y mientras ocurre esto, la negación: "Esto se revierte esta noche", sea en el casino, en los "burros", en el local de juegos de azar.

A veces, y bajo el precepto de un pretendido autocontrol, la ludopatía suele asociarse a otras, como el alcoholismo, el tabaquismo, el consumo no recetado de medicamentos y drogas.

En otro nivel se ubican las adicciones como el alcoholismo, socializada, pero extendida en las últimas décadas al sector adolescente. Refugio de cuarentones, hasta hace poco, ahora es el fin de los menores de 20, con innumerables casos de torneos de consumo, en una época en donde se trata de eso: Consumir lo más que se pueda.

El alcoholismo puede producir dependencia física, cuando no lo hay, igualmente se asocia con accidentes de tráfico (el estado que produce lleva a usar menos o nada el cinturón de seguridad, hay menos capacidad de reacción, etc.), intoxicaciones diversas, violencia, sexo no seguro, problemas laborales y cardiovasculares.

Las motivaciones que llevan a estas adicciones tienen orígenes diversos, pero en general tienen que ver con la imposibilidad de tolerar la frustración, los reveses de la existencia, cuestiones que quizás ya se han finiquitado, pero cuya emocionalidad se vive en el presente, en una forma que puede ser o no consciente.


C
erebro en desarrollo

Las consecuencias del abuso se ven en el futuro del consumidor. Los adolescentes son consumidores de riesgo, pues son sujetos en proceso de desarrollo neuronal aún. Con mayor riesgo cuando a ingesta se concentra en pocas horas, más sin acompañamiento  de alimentos: Esto impacta en el desarrollo neuronal, con daños permanentes. Hay que tener en cuenta que el prefrontal no está desarrollado, produciéndose daños cognitivos, con blanco en los procesos de memoria, aprendizaje e impulsividad, de carácter irreversible. Cuando se combina alcohol y cocaína aumenta el daño, pues el metabolito resultante (cocaetileno) es ultra tóxico, por ejemplo.
 

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Puntos para preocuparse...
¡Y ocuparse !      

Siempre entendiendo que el único autorizado para esta-blecer un diagnóstico presuntivo es un profesional matriculado, algunas expresiones fenomeno-lógicas pueden caracterizar la presencia de un problema relacionado con la compulsión al juego.

Algunas de estas están dadas por la conjunción de ideaciones de  formas de conseguir dinero para jugar, tendencia a jugar con cada vez mayor cantidad de dinero con el consiguiente grado de excitación; un persistente fracaso de los esfuerzos de controlar, interrumpir o detener el juego; la  irritabilidad cuando esto se trata de lograr; cuando el juego se usa como huída de los problemas; luego de perder se vuelve a jugar para tratar de recuperarlo; además se engaña a los integrantes de la familia, psicólogos y otros a fin de ocultar la real implicación en el juego; pueden cometerse actos ilegales (robo, fraude, abusos de confianza con el objetivo de financiar el juego). A esto se suma que el franco deterioro de las relaciones interpersonales valiosas, como así también lazos con trabajo y  u oportu-nidades profesionales por causa del juego. Una confianza ciega en que los demás estarán para socorrerlo económica-mente, como los chicos que esperan el (sí) debido respaldo, apoyo y rescate de sus padres.